La última victima del asesino del melonar fue hace cinco años. Justo, una semana antes de que se jubilara. Luego desapareció sin dejar rastro. Para entonces los periodistas ya le habían adjudicado un nombre que a los agricultores de la zona no les hizo ninguna gracia y que acabó convirtiéndose en treding topig, como dicen los jóvenes ahora. Así que aquella mañana de junio, cundo la vecina de al lado aporreo su puerta desesperad y a grito pelado. Lejos estaba Leonor, de imaginar que el asesino había atacado de nuevo.

—A muerto —— dijo la mujer angustiada y temblorosa. De pie frente a la maestra.

—¿ Quien ha muerto ? — pregunto Loenor tranquila

—El señor Martos. Lo han matado. Encontraron su cuerpo tirado en el melonar esta madrugada. — aclaro pasando al inmenso salón manchego donde la maestra tenia preparado un gazpacho y sus agujas de hacer punto metidas en un jersey de niño a medio terminar.

—Será mejor que te sientes — dejo la maestra sirviéndola , una taza de gazpacho que la mujer miro con alivio mientras lloraba descosida.

—Ha vuelto. Estoy segura de que ha vuelto. Ahora que comenzábamos a recuperar a los japoneses y conseguido quitar los ingleses a los catalanes. Estoy arruinada. Tendré que cerrar mi casa de huéspedes. Nadie va a querer desayunar tostadas junto a al coto de caza de un asesino. Ya podía haberse ido a matar a Peras Verdes — soltó la mujer sin dejar la taza.

Leonor la miro con desaprobación. Como podía pensar en su negocio un momento así.

La mujer debió leer la expresión de indignación en la cara de ella. Porque lo siguiente que dijo fue claramente para justificar sus palabras.

—No me juzgues mal. El señor Martos no era precisamente un santo. Era el antiguo vicario del pueblo y le cesarón por estafa y hurto. Algunas ancianas del pueblo lo denunciaron por haberles engañado quedándose joyas, antigüedades y otros objetos valiosos. Con la escusa de que en la caja fuerte de la iglesia, estarían mejor se los llevaba y los vendía al mejor postor quedándose el dinero. Cuando le descubrieron. Resulto ser, que no era la primera vez. Ni el primer pueblo en el que ponía en marcha sus artimañas. Cada uno tiene lo que se busca — sentencio esta antes de dar un largo sorbo al gazpacho.

—Será mejor que te acompañe a casa para que descanses — dijo Leonor poniéndose la rebeca sobre los hombros. Y encaminándose hacia la puerta, seguida por la mujer, que iba frotándose la mano compulsivamente. Cuando llegaron a la puerta está la miró con horror.

—No creo que pueda estar sola en mi casa — dijo observado a sus alrededor como si el asesino fuera a saltar sobre ella de un momento a otro.

—De acuerdo — dijo la maestra ocultando su resignación —. Entonces acompañame a la biblioteca.

Nada más llegar al histórico edificio de estilo mudéjar. Se dieron cuenta de que todo el pueblo estaba allí. Haciendo un corrillo y comentando lo sucedido. Daba la casualidad de que en aquel mismo lugar estaba la fonda del Quijote el único lugar, donde los guardiaciviles iban a tomar café. No es que contaran mucho sobre sus casos sentados en la barra de bar. Pero de vez en cuando a uno de ellos, se le escapaba una palabra o frase. De las cuales, los vecinos estaban pendiente, como los osos de un panal de miel. Sin embargo Leonor no tenia tiempo de sumarse a su curiosidad y mucho menos de esperar a que le cayera la repuesta.

Con decisión y siempre acompañada de su vecina. La maestra atravesó la gran biblioteca. Subió al piso de arriba, entro en la hemeroteca, se sentó en la silla y puso a funcionar la maquina. Mientras su acompañante le miraba con curiosidad tras el cristal de la puerta.

Las imágenes pasaron ante ella como recuerdos de momentos pasados que alguien te narraba con rapidez para no perder el hilo. Estuvo viendo fotos y leyendo textos hasta sentir como se le secaba el lagrimal. Estaba a punto de tirar la toalla cuando un pequeño texto en la esquina del periódico le llamo la atención. ” Hallan muerta a la esposa del diputado Ramírez en un melonar. El médico confirma que no fue un accidente, si no la tercera victima de asesino del melonar. Según los investigadores debido a la inexperiencia del joven policía que llevaba el caso algunas pruebas fueron contaminadas o no se tuvieron en cuenta.

El señor Ramírez, se volvió a casar un año después de la muerte de su esposa y ahora era el alcaide del pueblo. Todo eso parecía una casualidad. Pero Leonor sabia muy bien que donde hay una casualidad también puede haber un indicio de delito. Animada siguió revisando los periódicos.

—Leonor, Leonor ¿ puedo pasar? dijo su vecina en voz baja con la puerta entreabierta.

—Sí, Marta pasa y siéntate —contesto la maestra mostrándole un asiento a su lado y dándole lápiz y papel — apunta todo los que te diga. No omitas nada. Todo es importante.

Marta asintió con la cabeza. Y Leonor siguió con sus pesquisas. Delante de ella estaban las fotos del primer asesinato. El esposo de una maestra de escuela. Recordó el caso. Se encontró al hombre en su coche también en medio de un melonar. ” Muerte por monoxido de carbono” había dictaminado el forense. La segunda victima. Un repartidor de pizza cuya moto se encontró tirada también en el mismo lugar. Con la diferencia de que el muchacho había sido claramente estrangulado con una liana. La cuarta victima una anciana ricachona de la zona alta del pueblo. Asidua los actos de beneficencia y miembro de el partido conservador, la Mancha por España. A la que habían encontrado arrodillada en medio del campo de melones un domingo de madrugada. Nadie entendía que hacia una mujer de 70 años sola en medio del campo a esas horas. Junto a ella se encontraron todas las pertenecías intactas excepto una pequeña agenda que había desaparecido. Según la hija de la difunta. Y ahora después de cinco años el asesino reaparecía de nuevo “¿Pero porque?” Se preguntó Leonor así misma sin decir palabra.

Tenia que haber alguna razón. Algo que le hubiese afectado tanto que le hiciera volver a matar. ¿Que había hecho el padre Martos en estos últimos días, para que le mataran?.Después de que le dejaran en libertad con cargos. Esa era la clave para descubrir al asesino.

—Vamos Marta tenemos que hablar con el nuevo cura y la encargada de cuidar la iglesia —dijo Leonor con urgencia.

Hola. Feliz sábado. Esta es la introducción de la señora Solis y sus casos en el pequeño pueblo de Manzanas Verdes. Un lugar en el que aparentemente no pasa nada. Pero donde sucede todo. Y los más terribles secretos y venganzas, salen a la superficie en un día cualquiera, dando lugar a crímenes misteriosos.

Pero tranquilos no se angustie, no están solos. Nuestra maestra Leonor Solis les guarda las espaldas. Después de todo. Que puede haber mejor para una jubilada, que resolver misterios bebiendo un buen gazpacho.

Si te ha gustado el comienzo de este relato y quieres saber quién es el asesino. Te espero el lunes en este mismo lugar para la segunda parte.

Disfruta del relato. No olvides dejar un comentario al final. Nos vemos en Manzanas Verdes junto al melonar.

El lunes en los misterios de Manzanas Verdes descubre : ¿ quien es el asesino del melonar?

Photo by Samuel C. on Unsplash

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s